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LAS MERINDADES INTRO. GENERAL TURÍSTICA MEDINA DE POMAR
MEDINA DE POMAR

El origen de Medina de Pomar parece remontarse a los S. X y XI, con motivo de las emigraciones mozárabes. En 1181 Alfonso VIII confirmaba los fueros otorgados a Medina por su abuelo Alfonso VII y por su padre Sancho III. Desde 1369 fue señorío de los Velasco por concesión de Enrique II y tuvo una gran importancia comercial como lo atestiguan los nombres que tuvieron algunas de sus calles: Herrerías, Platerías, Curtidores... Medina de Pomar ostenta el título de ciudad desde 1894. En 1973 un decreto declaró “La Ciudad de Medina de Pomar” como Conjunto Histórico-Artístico de carácter nacional. Y en 1998 obtuvo el premio C de Turismo que otorga la Junta de Castilla y León.

El casco histórico
El casco histórico de Medina se sitúa sobre un pequeño cerro, con un pronunciado escarpe al este sobre el río Trueba desde el que se domina la llanura circundante. La parte más antigua se extiende por lo alto del cerro en torno a la actual Plaza Mayor. Los barrios más modernos lo hacen en las faldas de la colina y por la zona baja.
La Plaza Mayor es una típica plaza rodeada de pórticos de distintas épocas, posteriores al siglo XVIII. En ella se levanta el Ayuntamiento y, en uno de sus laterales, se extiende un balcón con excelentes vistas de la parte baja de la ciudad. Junto a él, una fuente de gusto neoclásico.  Desde la plaza se articula todo el entramado de la ciudad. Así, desde ella podemos acceder a la parte más alta del conjunto donde se ubica el alcázar de los Velasco, del siglo XIV, y la iglesia de Santa Cruz, un edificio gótico con pórtico de entrada neoclásico.
Partiendo también de la Plaza Mayor se prolonga la Calle Mayor, que comunica ambos lados de la colina, el Monasterio de Santa Clara hacia el sur y, en el lado opuesto, la plaza de Somovilla. Desde la calle Mayor se deslizan diferentes ramificaciones en forma de callejuelas estrechas y sinuosas, claro ejemplo del trazado medieval de la ciudad. Paseando por ellas podemos admirar sus plazuelas, casas colgantes, puertas amuralladas y restos de la primera muralla que tuvo la villa. Más o menos paralelas a la Calle Mayor, a lo largo del recinto cerrado por la segunda muralla, se extienden las calles de Laín Calvo (antigua calle del Mercado) y Nuño Rasura (antigua calle del Rey) en la que se situaba la judería.

El patrimonio arquitectónico
Arquitectura militar: Probablemente el edificio más emblemático de la ciudad sea el Alcázar de los Condestables, que constituye una referencia visual para los viajeros que se acercan a Medina. Está declarado Bien de Interés Cultural desde el año 1931 y actualmente acoge el Museo Histórico de Las Merindades.
Arquitectura religiosa: Dentro del recinto más antiguo se encuentra la Parroquia de Santa Cruz, integrada en lo que fuera la primera muralla. Próximo al lugar en el que se encontraba la puerta de Somovilla estaba el Monasterio de San Pedro de la Misericordia, fundado en el siglo XVI. No queda nada de sus edificios originales, lo que hoy se conserva pertenece al siglo XVIII. Fuera del casco histórico encontramos edificios de interés como el Monasterio de Santa Clara (declarado Bien de Interés Cultural en 1992), las ruinas del Hospital de la Vera Cruz, la ermita románica de San Millán (actual Centro de Interpretación del arte Románico de las Merindades) y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario.
Arquitectura civil: Dentro del casco histórico son varios los edificios solariegos que aún se conservan. Las casas de los Medinilla y de los Salcedo, en la actual calle Laín Calvo, son de principios del siglo XVII y conservan en sus fachadas los escudos de armas de las familias. En la de los Salcedo destaca su portada flanqueada por dos columnas. La que hoy es “Casa de Cultura”, en la Calle Mayor, fue donada a la ciudad de Medina de Pomar por Don Julián Saínz de Baranda, miembro de la Real Academia de la Historia e hijo predilecto de la ciudad.

El municipio de Medina de Pomar, enclavado en el centro de Las Merindades y con una extensión que supera ligeramente los 200 km2, está bañado por los ríos Trueba, Nela y Salón. Sus 19 pedanías y 17 barrios se extienden en una zona llana destinada al cultivo del cereal, la patata y la lechuga principalmente, rodeada por pequeñas elevaciones cubiertas por extensos pinares.

Apuntes históricos:
La historia de Medina de Pomar cobra importancia en la época romana, cuando se da en la comarca una importante explotación de sal. Aunque sin duda, la época histórica que mayor huella ha aportado al municipio es la medieval.
La fundación de la ciudad de Medina parece remontarse al periodo de la repoblación de Castilla, de la mano de grupos mozárabes. Así, Medina ha sido siempre ejemplo de convivencia entre diferentes grupos culturales: cristianos, judíos y musulmanes. Esto quizás es debido a la permisión que casi siempre mostró la familia de los Velasco con las diferentes culturas. Y es que Medina de Pomar es, sin duda, la cuna del Señorío de los Velasco.  De esta forma, la ciudad mantuvo su carácter realengo hasta que, en 1369, Enrique II de Trastámara la dio en señorío a Don Pedro Fernández de Velasco.
Desde aquí, esta importante familia extendió su poder por todas Las Merindades, con sus consecuentes pugnas por el dominio del territorio, como las acontecidas con la familia Salazar, de las que salió victoriosa. Medina se convirtió, de esta manera, en la capital de las Merindades hasta el año 1560. Recibió el título de ciudad en el año 1894, gracias a la reina María Cristina de Habsburgo Lorena, esposa del rey Alfonso XIII.

Fiestas, Ferias, Romerías y Mercados
Varias pedanías y barrios del municipio celebran sus fiestas patronales en época estival. Medina rinde homenaje a San Isidro, el 15 de mayo, y a Nuestra Señora del Rosario, en el mes de octubre. También se conmemoran la festividad del Carmen y San Agustín. Varias son las romerías que aún se conservan en el municipio: la Virgen de Cantarranas en Moneo, Ntra. Sra. del Somo o Santa Isabel en Villamor, Ntra. Sra de Castro o Santa Petronila en Momediano y Ntra. Sra. de la Natividad en Torres.
En escritura de transacción otorgada en 1628 se establece que Medina celebre un mercado semanal, los jueves, y tres ferias anuales: la Ascensión en mayo, Santa Marina el 19 de julio y San Miguel el 30 de septiembre. En verano

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la ciudad celebra la Feria agroalimentaria e industrial de las Merindades (FAIM), así como el Rastro de Anticuarios y Artesanos (ANTICO) el ultimo domingo de octubre. También en el mes de octubre tiene lugar la celebración de la Ruta de Carlos V.

Gastronomía con denominación

La gastronomía medinesa goza de buena fama debido a la utilización de productos autóctonos entre los que destaca la lechuga de Medina, con su marca de calidad certificada. Patata de Losa, carne de vacuno, lechazo, queso, mantequilla, embutidos, empanadas y rosca de chorizo así como miel de brezo o  productos hortícolas son otras exquisiteces. Los dulces elaborados por las monjas clarisas merecen destacarse. Esta variada oferta se complementa con la carne de caza, las setas y los hongos.


QUE PUEDES PUEDES VER

La huella de Roma
Salinas de Rosío ha conservado la huella que los romanos dejaron en ella. En aquella época se instaló en la localidad una explotación de sal de la que aún conservamos numerosas eras. De aquel periodo es, también, un gran mosaico de unos 200 metros cuadrados, que se piensa cimentaba una sala dedicada al almacenamiento de sal. Presenta bicromía en negro y blanco y su decoración tiene una representación geométrica. Hoy en día está cubierto para evitar la expoliación de sus teselas.

Torres, palacios y casonas
Además del Castillo de los Velasco de Medina, en el resto del municipio de Medina de Pomar aún es posible encontrar torres y palacios que atestiguan la importancia histórica del territorio y el poder de sus promotores. Entre otras edificaciones de carácter bélico o residencial podemos resaltar la Torre de Navagos, declarada Bien de Interés Cultural en 1949, y el Palacio Hierro-Salinas, construido en el siglo XVII en La Cerca.


El legado románico
Las iglesias de La Cerca y Criales constituyen los mejores exponentes del románico en el municipio. La iglesia de la Cerca, de mediados del siglo XII, conserva capiteles, canecillos y un magnífico Pantocrátor incrustado en la bóveda del ábside románico. La iglesia de Criales, de finales del siglo XII y principios del XIII, conserva la portada, la nave principal y la cabecera románica. La iglesia de Rosales guarda una excepcional pila bautismal rectangular del siglo XII con decoración en sus cuatro caras. También resaltan otras iglesias románicas como las de Pomar y Miñón.


Los retablos de algunas iglesias
Del siglo XV se pueden admirar dos magníficos retablos realizados por la Escuela Castellana que se conservan en las iglesias de San Andrés, en el pueblo de Torres, y en la iglesia parroquial de Santa Cruz de Medina de Pomar. El primero presenta pinturas de diferentes santos y escenas de la Pasión de Cristo bajo arcos conopiales con doseletes calados. El retablo de Santa Cruz acoge escenas de la vida de San Juan Bautista y de la Pascua del Señor.


Patrimonio rural y etnográfico
Además de una arquitectura popular caracterizada por sus casas con solana de madera en el piso superior, en las diferentes poblaciones del municipio podemos encontrar desde  fuentes, lavaderos o abrevaderos hasta puentes medievales o loberas. La Lobera de la Barrerilla fue erigida en las inmediaciones de Perex entre los siglos XVII y XVIII y conserva perfectamente sus muros y el pozo donde caía el lobo para darle muerte. El puente de Criales de Losa sirve de paso sobre el río Jerea y su construcción se remonta a los siglos XVI y XVII. En  Criales existe un Centro de Interpretación de la raza autóctona del caballo Losino.


El medio natural  y la red de senderos
La red de senderos del municipio medinés recorre más de 200 km de caminos y sendas balizadas que permiten al visitante descubrir un fascinante entorno forestal. El GR-186 Caminos de Medina recorre su territorio a lo largo de 73 km, y un total de 11 senderos de pequeño recorrido numerados entre el PRC-BU134 y el PRC-BU144 invitan a pasear disfrutando de un territorio variado y rico en patrimonio natural, en el que la biodiversidad es la gran protagonista.


Las Salinas de Rosío
El diapiro de Salinas de Rosío, de unos 34 km2, ha impregnado de salinidad el río que atraviesa la localidad, llamado Salón o Salado. Ya desde época romana ha existido en la villa una importante explotación salinera. Prueba de ello es el antiguo salero que cuenta con casi un centenar de eras. El sendero PRC-BU 143 enlaza Salinas con Angosto, Villalacre y Rosio.


Los Pinares de Medina y Losa
Las localidades de Oteo, Momediano, Paresotas, Criales, Robredo de Losa o Perex se encuentran rodeadas por densos pinares entre los que aparecen hayas, quejigos y otras especies autóctonas. Los senderos PRC-BU 134, 135, 138 y 140 recorren los caminos de estos núcleos.


Las Riberas del Trueba y Nela
Los ríos Trueba y Nela riegan una parte de las tierras del municipio de Medina de Pomar. La ribera del Nela está incluida en la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC). Sus bosques de ribera destacan por la presencia de buenos ejemplares de alisos, sauces y chopos. El sendero PRC-BU 142 recorre ambas riberas.


Otras rutas para caminantes
El GR-186 Caminos de Medina, integra el municipio con la Red Española de Senderos de Gran Recorrido enlazándose con dos de los senderos más importantes de Castilla y León el GR-85 y el GR-1 Sendero Histórico, que recorre la zona norte del municipio. La Ruta de los Monteros GR-1006 proviene de Espinosa de los Monteros y atraviesa el municipio de Medina, para dirigirse hacia Frías y Oña.