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LAS MERINDADES INTRO. GENERAL TURÍSTICA VALLE DE LOSA
EL VALLE DE LOSA

El Valle de Losa toma su nombre de la piedra caliza que constituye los suelos de un amplio valle. Mientras el río Jerea recorre transversalmente esta depresión, los Montes de la Peña, Sierra de Carbonilla y Sierra Salvada establecen un límite natural con el Valle de Mena y los valles alaveses. Losa con el significado de piedra lisa y plana procede del vocablo prerromano “lausa”. Las losas del suelo sobre el que se construyen las casas, las mismas que se utilizan en la construcción de sus paredes y de los característicos muros de piedra trabada en seco, configuran una parte importante del paisaje de este valle castellano.

El Valle de Losa. Un valle con tres paisajes
En la parte más baja del valle, recorrida en parte por el río Nabón, se cultiva el cereal y sobre todo las patatas que han dado una merecida fama al Valle de Losa. En las zonas más altas, al norte del territorio, predominan los pastos y los bosques de pino, quejigo, haya y encina con abundantes afloramientos de roca caliza. Una tercera zona geográfica la constituye el valle del río Jerea que atraviesa el territorio de norte a sur modelando un valle transversal en el que predomina la vegetación de ribera y un singular paisaje con sorprendentes formas geológicas como la peña sobre la que se asienta la iglesia de San Pantaleón.

Un territorio poblado desde muy antiguo

Existen yacimientos con evidencias de asentamientos prerromanos en diversos lugares como en Fresno de Losa, Lastras de la Torre, Río de Losa, San Pantaleón de Losa, Villaluenga y Oteo, con restos de castros situados en altura y de campos tumulares. En época romana atravesaban el valle varias vías, dos de las cuales se cruzaban en las inmediaciones de San Llorente. En San martín de Losa se encuentra el yacimiento de los Casarejos, lo que podría haber sido una villa romana del siglo V.

“in alio loco que vocitant Lausa...”
Losa aparece mencionado por primera vez en el documento de fundación del monasterio del Valpuesta del año 804 con el nombre de “Lausa”. A partir de este momento son numerosos los documentos y escrituras de donaciones y fundaciones en los que aparecen el nombre del valle y de algunas poblaciones.
Durante los siglos medievales varios linajes se disputaron el control de la zona, los Salazar, los Ángulo y los Velasco son los más importantes de los que lucharon por el dominio señorial de los pueblos de este valle.

La Merindad de Losa y sus Juntas
La “muga” o frontera con Álava ha generado conflicto a lo largo de la historia. Según Pascual Madoz, varias casas de Villaño pertenecieron a Vizcaya y quienes nacían allí gozaban de las libertades y los privilegios de los fueros vizcaínos.
En la Edad Moderna, excepto los pueblos pertenecientes a Villalba de Losa que eran de señorío, los pueblos del valle, agrupados en seis juntas, constituyeron la Merindad de Losa, una de las siete que formaban el Corregimiento de las siete Merindades de Castilla-Vieja. Momediano, Paresotas, Villalacre y Villaventín constituían la Junta de Aforados, ya que estos pueblos estaban acogidos al Fuero de Vizcaya en el aspecto fiscal y militar.
En el siglo XIX, las reformas administrativas propiciadas por el nuevo Estado liberal, acabaron con los señoríos y con las antiguas demarcaciones administrativas, pero hasta el siglo XX no quedaron configurados los municipios tal como hoy existen. El municipio actual denominado Valle de Losa reúne a casi treinta lugares, algunos despoblados, que antiguamente pertenecieron a las juntas de Oteo, Riosería y San Martín.

Del eremitismo a los monasterios
En un pequeño vallejo cercano a Castriciones se localiza una pequeña cavidad artificial conocida como “La Peña del Agujero”. Los asentamientos rupestres de anacoretas se convirtieron posteriormente en pequeños cenobios y en templos aldeanos. Hay constancia documental de la existencia de algunos antiguos monasterios en el Valle de Losa. Los trabajos arqueológicos realizados en la restauración del templo de San Pantaleón pusieron de manifiesto indicios de estructuras muy arrasadas correspondientes a una edificación, anterior a las construcciones medievales, que podría datarse en época romana o paleocristiana.

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Los templos: del Románico al Neoclasicismo

Consagrado en el año 1207, el templo románico de San Pantaleón de Losa, une a la fascinación que produce su emplazamiento, la singularidad de su estructura adaptada a la fuerte pendiente, la carga simbólica de su decoración escultórica y los enigmas y leyendas vinculadas al Santo Grial. La arquitectura religiosa del Valle de Losa, con buenas iglesias en todos sus pueblos, algunas de ellas con interesantes restos románicos, destaca principalmente por dos templos de épocas muy distantes, pero geográficamente próximos.
Una religiosidad menos apocalíptica y nuevos criterios de belleza arquitectónica se plasman en el pequeño templo de San Antonio de Villaluenga, construido con líneas puras en estilo barroco clasicista por el arquitecto de la Corte Francisco Sabatini a finales del siglo XVIII.


QUE PUEDES PUEDES VER

Los Montes de la Peña y Sierra Salvada
La estructura monoclinal de estas sierras muestra un característico relieve en cuesta con espectaculares cortados hacia el norte que contrastan con las suaves pendientes que se extienden hacia el Valle de Losa. Las calizas predominantes de sus suelos han dado origen a un paisaje kárstico en el que la acción del agua ha modelado numerosas cuevas, simas y dolinas. La red fluvial ha excavado pequeños vallejos creando un singular paisaje.
Hacia el este, Sierra Salvada establece un límite físico con los valles de Álava y Vizcaya (Orduña). Una gran biodiversidad convierte a esta sierra en una de las mayores y más ricas reservas de flora y fauna de la Península Ibérica. Sus cresteríos rocosos proporcionan emplazamientos de cría para numerosas especies de aves rupícolas y de montaña como el buitre leonado y el águila real. Es por ello por lo que fue declarada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) y se encuentra incluida dentro de la Red Natura 2000.

Loberas
“La elevada cantidad de lobos que existen en la comarca...” era mencionada en un documento del año 1763 conservado en el archivo del Monasterio de Santa Clara de Medina de Pomar. El lobo era una gran amenaza para el ganado en el que se basaba la subsistencia de algunos pueblos del Valle de Losa. Para cazar al lobo se construían unas estructuras en forma de embudo mediante dos muros de piedra que confluían en un foso al que caía el animal tras ser azuzado por los cazadores.
Apartadas de los núcleos de población losinos, aún se conservan paredes, fosos y cabañuelas de varias loberas construidas entre los siglos XVI y XVIII para dar caza al temible lobo: la lobera de San Miguel (en las inmediaciones del puerto de Peña Angulo), la del Gurdieta (cerca de Relloso), la de Villabásil (en el monte Peñalba) y la lobera del Toyo (pertenecía a Río, San Llorente y Villaluenga).

Puentes de Quintanilla la Ojada y Quincoces
El puente gótico de un solo ojo de Quintanilla la Ojada y el viejo puente medieval de Quincoces de Yuso son otros tantos restos de la arquitectura civil de una época en la que las comunicaciones entre los pueblos también debían salvar obstáculos naturales como los ríos.

Arquitectura popular losina
Los pueblos losinos mantienen aún una arquitectura popular que responde a una estrategia de adaptación al medio y al clima de la zona. Sus casas de gruesos muros de mampostería con losas autóctonas, pequeños vanos recercados en sillería y tejados a dos o cuatro aguas, suelen presentar en la última planta un tipo de solana orientada al sur que se encuentra normalmente hundida con respecto a la línea de la fachada. A las tradicionales casas losinas se suman fuentes, abrevaderos, lavaderos, potros de herrar, construcciones auxiliares, pajares, o boleras, algunas cubierta como la de Fresno de Losa. Son muy característicos los muros de piedra trabada en seco.

Salto del río San Miguel - Puerto de Angulo
En el límite entre el Valle de Losa y el Valle de Mena, en las inmediaciones del Puerto de Angulo y de la lobera de San Miguel, el río del mismo nombre forma una bella cascada de 200 m de altura, visible solamente en épocas de deshielo o fuertes lluvias.

Ermita románica de San Pantaleón
La ermita de San Pantaleón es uno de los mejores exponentes del románico de la comarca. Levantada sobre un gran macizo de piedra, se articula en dos niveles, el primero compuesto por un tramo cubierto con una cúpula, y el segundo, al que se accede por unas escaleras, donde se dispone el ábside semicircular. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1944.

Los pinares losinos
Los montes del sur, en el límite con el alavés Valle de Valdegobía, fueron repoblados durante el pasado siglo por pinos. Esta extensa superficie forestal, donde crecen hayas, robles, avellanos o acebos, está compartida con pedanías de Medina de Pomar.
Ermita de San Antonio de Padua
La ermita de San Antonio de Padua, en Villaluenga, es de estilo barroco y fue construida en 1787. En su entorno se celebra una animada romería el sábado más próximo al 13 de junio.

Las Torres de Losa
Los linajes que lucharon en los siglos medievales por el control de pueblos y señoríos dejaron aquí algunas fortalezas defensivas y símbolos de su poder. Estrechas saeteras, pequeñas ventanas de estilo gótico, puertas de arcos apuntados y escudos heráldicos son los principales elementos que se pueden observar en torres como la de Quincoces, Lastras de la Torre, Río de Losa o San Llorente y en otras buenas construcciones.

Alto Jerea, Túnel de la Complacera y el Pico del Fraile – Relloso
Desde Relloso se puede ascender caminando por una ancha pista hasta el Pico del Fraile, un monolito desgajado de la Peña situado a más de 1000 m de altura. Desde allí se contemplan unas magníficas vistas del vecino Valle de Mena y de los cercanos valles alaveses y vizcaínos. En el ascenso hacia el Pico del Fraile encontramos el túnel de la Complacera. Esta obra del siglo XIX facilitó el tráfico de mercancías entre el Valle de Losa  y el vecino Valle de Mena.
En el entorno de Relloso se encuentra el nacimiento del Río Jerea. La surgencia de la Cueva del Agua es el principal aporte a este río que se caracteriza por su irregular caudal.

Rutas para caminantes
Cuatro recorridos balizados atraviesan el Valle de Losa: El GR-1 Sendero Histórico atraviesa el sur del municipio entrando por San Pantaleón y Río para seguir hacia Salinas de Rosío. El GR-85 Ruta de los Sentidos llega a Quincoces procedente de Castrobarto. Desde aquí continúa hacia el sur pasando por San Pantaleón para seguir su camino hacia el Valle de Tobalina. El GR-282 Senda del Pastoreo atraviesa algunas poblaciones del valle antes de adentrarse en Álava. El sendero PRC-BU 62 recorre las tierras del sur del municipio partiendo de San Pantaleón y pasando por Río, Villaluenga, la lobera del Toyo y el Barrerón de Muniteri.

Caballo losino
El animal más característico del Valle de Losa es el caballo losino. Destaca por su pequeña altura, sus finas patas y su color negro. En algunos montes del entorno es posible contemplar pastando a estos ejemplares autóctonos.
La Patata Losina y otros productos La economía del Valle de Losa se centra en la siembra de cereal y patata. La afamada patata losina es el producto gastronómico por excelencia. A ella se unen otros manjares como la carne de vacuno, los quesos, la miel y la gran variedad de setas existentes.

Ferias y fiestas populares
En el Valle de Losa se mantienen vivas numerosas fiestas patronales y romerías como la de San Antonio, que se celebra en junio en Villaluenga. En el mes de noviembre, Quincoces de Yuso ha recuperado una antigua feria ganadera en la que se pueden adquirir numerosos productos locales y contemplar ejemplares del autóctono caballo losino.