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LAS MERINDADES INTRO. GENERAL TURÍSTICA FRIAS
FRIAS

A los pies de los Montes Obarenes, encaramada en un lugar preeminente sobre la abrupta plataforma de toba conocida desde antiguo como “La Muela”, y rodeada de fértiles tierras regadas por abundantes fuentes, arroyos y el caudaloso Ebro, la ciudad de Frías es una perfecta atalaya para controlar el amplio espacio del valle de Tobalina, abierto hacia el norte y regado por el río Ebro.

Un emplazamiento estratégico y la proximidad de varias calzadas romanas convirtió este lugar en un enclave de singular importancia durante la Alta Edad Media en lo que fue el Alfoz de Piedralada o Petralata.

Es probable que la construcción de una fortaleza en la “Muela de Frías” la convirtiese en la sucesora del antiguo castillo de Petralata, pasando a ser el centro articulador de las poblaciones del Valle de Tobalina. Un testimonio de su creciente importancia es que a mediados del siglo XII Frías aparece ya en la documentación como “civitas”.

“ad illa parte de Fredas...”
En el año 1011 el conde castellano Sancho y Urraca su mujer obtenían para sí la villa de Oña a cambio de numerosas propiedades entre las que se encontraba Frías. A finales del siglo XIII un larguísimo pleito mantuvo enfrentados durante varios años al poderoso monasterio de Oña y el concejo de la villa de Frías por un litigio sobre dominios territoriales y cuestiones de vasallaje y vecindad. Un largo conflicto en el que se enfrentaban los intereses de la monarquía con los de la nobleza señorial y los de una poderosa abadía.

“dono et concedo vobis concilio de Fridas...”
Tras la concesión a Frías del Fuero de Logroño por Alfonso VIII en 1202, la villa, convertida en polo de atracción de un importante contingente de población, se consolidó como uno de los principales centros de la Merindad de Castilla Vieja. Según el Becerro de las Behetrías, a mediados del siglo XIV, Frías pertenecía al Rey y agrupaba a 55 aldeas y lugares.

Entre el castillo y la iglesia de San Vicente fue creciendo una auténtica ciudad de estrechas calles y pequeñas plazas que albergó una importante población de comerciantes y artesanos y una notable comunidad judía.

Señorío de los Velasco y ducado de Frías
Poco después de conceder a Frías el título de ciudad en 1435, el rey Juan II se la donó a Pedro Fernández de Velasco, primer conde de Haro. De esta forma, a pesar de la resistencia de sus habitantes que protagonizaron una rebelión, que aún hoy es recordada en la “Fiesta del Capitán” que se celebra todos los años, Frías pasó a formar parte de los señoríos de los Velasco. Algunos años más tarde, en 1492, los Reyes Católicos concedieron el título de Duque de Frías a Bernardino Fernández de Velasco.
Es recomendable degustar la rica gastronomía local, basada en las sanas materias primas. Para pasar la noche podremos optar entre las cómodas casas rurales, las modernas instalaciones del camping y las tradicionales ofertas hoteleras.

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Las prácticas deportivas organizadas, desde senderismo, equitación, pesca, piragüismo, bici de montaña o vuelo en globo, nos aseguran el pleno contacto con un entorno privilegiado: los Montes Obarenes.

La Fiesta del Capitán
La fiesta de “El Capitán” que celebra Frías todos los años en el mes de junio, tiene su origen en la rebelión del pueblo de Frías contra su nuevo señor, el conde de Haro, a quien el rey Juan II donó la ciudad en 1446. Otro hecho histórico con el que se relaciona esta fiesta es la lucha contra las tropas napoleónicas a comienzos del siglo XIX.
El personaje clave de los actos es el Capitán a quien se elige por aclamación y que, ataviado con un uniforme militar decimonónico, recorre las calles con una gran bandera, acompañado por danzantes. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

QUE PUEDES PUEDES VER

Parque Natural de Montes Obarenes
Comprende el entorno de las sierras de Arcena, Pancorbo, Oña, la Llana y los propios Montes Obarenes, un espacio que destaca por sus cortados rocosos y los desfiladeros excavados por los ríos Ebro, Oca y Purón. En Frías resalta el desfiladero que el río Molinar ha modelado a su paso por Tobera. Los bosques de ribera del Ebro, poblados por chopos, sauces, alisos, fresnos y otras especies vegetales, están incluidos en la Red Natura 2000 con la declaración de Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

Quintanaseca
Los campos que se extienden en el camino de Frías a Quintanaseca y en la otra orilla del Ebro están ocupados por invernaderos y extensos cultivos de lechugas. La iglesia de este pequeño núcleo perteneciente a Frías es sencilla pero llena de sorpresas, ya que en ella se han reutilizado algunas piedras de época romana, visigoda y medieval.

Rutas para caminantes
Por el municipio de Frías pasan varios senderos señalizados: los senderos de gran recorrido GR-99 Caminos del Ebro, el GR-85 Ruta de los Sentidos y el GR-1006 Ruta de los Monteros, así como otros senderos de pequeño recorrido como el PR-BU 15 Raíces de Castilla, el PR-BU 63 Canal de Fontecha, el PR-BU 64 Siguiendo el Ebro y el PRC.BU-104 Sendas de Villanueva de los Montes.

La ciudad medieval de Frías y sus casas colgadas
La ciudad de Frías, declarada Bien de Interés Cultural en 2005, constituye un modelo de ciudad medieval levantada en lo alto de un cerro conocido como “la Muela”.
Sus calles son estrechas y desiguales y a ambos lados se disponen las casas adosadas entre sí, algunas de las cuales parecen colgadas sobre el cortado rocoso.
Estas casas colgadas son todo un símbolo de identidad de Frías y las viviendas más peculiares de la ciudad. Son de planta estrecha y alargada, con dos o tres pisos y otros dos sótanos excavados en el suelo por dónde discurría el paseo de ronda.
La torre del homenaje del castillo alberga una exposición permanente sobre la arquitectura popular de Frías.

Puente medieval
Construido aprovechando la roca que afloraba por el río, era paso obligado de la vía comercial que unía la meseta y la costa cantábrica. Así, en el siglo XIV se construyó una torre para controlar el paso y cobrar el impuesto de portazgo. Tiene 143 m de largo y 9 arcos.

Castillo de Frías
En el extremo occidental de “La Muela”, sobre una prominente roca se eleva, dominando el conjunto, la torre del homenaje. A sus pies se encuentra un patio amurallado protegido por un foso con puente levadizo. Los elementos más antiguos que se conservan en el castillo, de comienzos del siglo XIII, son unas ventanas de arcos ligeramente apuntados separadas por columnas con interesantes capiteles de estilo románico. El resto de construcciones son de los siglos XV y XVI.
Hoy es posible visitar el interior de esta bella construcción defensiva y ascender hasta la torre del homenaje, desde donde la vista de la ciudad y de los Montes Obarenes es inigualable.

Tobera:  puente, ermita y humilladero
Sobre el conjunto urbano de Tobera y su espectacular cascada, en una estrecha garganta de paredes verticales excavada por el río Molinar sorprende el conjunto formado por un pequeño puente medieval, el Humilladero o capilla de ánimas del Santo Cristo y la ermita de Santa María de la Hoz que fue utilizada como albergue de peregrinos.

Tobera: saltos y senda del Molinar
El río Molinar, a su paso por la pequeña localidad de Tobera, forma una sucesión de bellas cascadas aprovechadas en otra época para mover las piedras de varios molinos y batanes. Hoy en día existe un sencillo paseo por la orilla del río que nos ayudará a conocer mejor este entorno acondicionado con varios miradores desde donde se puede disfrutar de estas bellas cascadas.

Iglesia de San Vicente
Construida en el siglo XIII, la iglesia de San Vicente tuvo una evidente función defensiva asociada al castillo. A los pies del templo, sobre un magnífico pórtico, su poderosa torre cuadrada contaba con almenas y troneras. En 1906 se hundió la torre y parte del templo. Con la venta del pórtico románico a un museo de Nueva York se levantó la nueva torre. En su interior se pueden admirar buenos retablos, uno de ello atribuido a Juan de Borgoña.

Muralla y otros edificios de interés
La ciudad estaba protegida por una muralla del siglo XIII y contaba con tres puertas: la de Medina, la del Postigo y la de la Cadena. Junto a una de las actuales entradas a la ciudad se emplaza un rollo de justicia, declarado Bien de Interés Cultural en 1963. El convento de San Francisco, transformado en vivienda, la iglesia de San Vítores, el lavadero y el convento de Vadillo son otros edificios de interés de esta pequeña ciudad medieval.