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LAS MERINDADES INTRO. GENERAL TURÍSTICA ARIJA
ARIJA

Con sus playas naturales de fina arena en la orilla sur del embalse del Ebro, Arija mantiene vivo el recuerdo de los gloriosos tiempos en que fuera un enclave industrial de primera magnitud, cuando todavía no existía el embalse y cuando la arena estaba allí, pero todavía no había playas.

En una zona de montaña y clima frío, en las inmediaciones de la Cordillera Cantábrica, en donde el río Ebro da sus primeros pasos hacia el lejano Mediterráneo, en la llanura de La Virga, la pequeña población de Arija vivió durante siglos una historia similar a la de los pueblos vecinos. Pueblos en los que su escasa población vivió durante siglos del producto obtenido en sus campos y sobre todo de la ganadería para la que cuenta con abundantes pastizales.

El siglo XX fue un siglo de grandes esperanzas pero también de decadencia para el que fuera hasta 1928 un pequeño enclave rural perteneciente al Alfoz de Santa Gadea.

La Cristalería Española
A comienzos del siglo XX, la existencia de

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arenas silíceas de excelente calidad atrajo a una gran compañía francesa dedicada a la fabricación de vidrio. En 1905 quedó constituida la empresa Cristalería Española y comenzó un período de gran auge económico. Arija se convirtió en un importante centro industrial. En pocos años, nació el barrio de Virga, con nuevas barriadas de viviendas para obreros y zonas residenciales con elegantes chalets destinados a los directivos de la empresa.

Un pueblo dividido por el embalse y por la historia
El conjunto urbano de Arija se encuentra dividido en dos barrios, el de Arriba o Antiguo y el de Abajo llamado Barrio de Virga. Los separa una cola del embalse y la historia reciente. El barrio antiguo fue el núcleo de población de Arija durante siglos y el barrio de Virga surgió a comienzos del siglo XX en torno a las instalaciones de Cristalería Española.

QUE PUEDES PUEDES VER

El embalse del Ebro y las playas de Arija
Con el fin de regular el caudal del Ebro se proyectó la construcción de este gran embalse en su cabecera. En los años 40 del siglo XX comenzó la construcción de una de las masas de agua artificiales más grandes de España. Así acabó la prosperidad de Arija: sus canteras de arena quedaron inundadas y la fábrica de vidrio cerró sus puertas en el año 1950 trasladando su actividad y sus trabajadores a Avilés.

El embalse, auténtico mar interior de agua dulce, ha favorecido una fecunda vegetación subacuática y constituye un paraíso ornitológico en el que numerosas especies de aves, especialmente acuáticas, utilizan sus aguas y humedales como zonas de cría y de invernada.

En el entorno del embalse se da la mayor concentración de cigüeña blanca de todo el norte peninsular. Esto ha supuesto su inclusión en el Catálogo de Zonas Húmedas de Interés Especial de Castilla y León y de la Red Natura 2000, además de estar declarado como Reserva Nacional de Aves Acuáticas, Espacio LIC (Lugar de Importancia Comunitaria) y zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

Las aguas del embalse sirven de escenario para la práctica de deportes acuáticos, como piragüismo o kite surf. Hoy Arija es un enclave privilegiado para el disfrute del medio natural que cuenta con una completa infraestructura turística: embarcadero, punto activo, restaurantes, alojamientos rurales, camping, albergue, zonas de recreo, observatorio de aves y amplias zonas de baño con playas de fina arena.

Entorno natural y vida rural
El entorno que rodea a Arija es privilegiado: pequeños pueblos de economía ganadera, verdes pastizales y tupidos bosques autóctonos. Arija comparte la propiedad del cercano Monte Hijedo, una de las masas forestales caducifolias más extensa y mejor conservada del norte del país. Un sendero recorre este bosque de roble albar, hayas e incluso tejos centenarios.


Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción
Esta iglesia reconocible por la elegante torre campanario que se levanta a sus pies, fue muy reformada en el siglo XIX, pero conserva la bóveda de crucería original de estilo gótico.


Palacio de los obispos y Colegio Argüeso            
El antiguo pueblo de Arija, lo que hoy es el barrio de Arriba, en el que se agrupan sus casas de estilo montañés, conserva aún la Casa Consistorial que ocupa un palacio blasonado del siglo XIX que fue mandado construir en buena sillería por los hermanos Francisco y Manuel Gómez-Salazar, originarios de Arija, que fueron obispos de León y de Burgos.

En este barrio se levantó en 1891 el que fuera el “Colegio-Preceptoría Argüeso”, llamado así en honor de su fundador, León Argüeso, hijo de Arija. Se trata de un edificio construido en sillería en un estilo historicista.


El barrio de Virga
En este barrio todavía perduran las pequeñas casas destinadas a los obreros, construidas según los modelos de las llamadas “casas baratas”, y algunas de las elegantes mansiones ajardinadas de estilo historicista destinadas al personal directivo.